ODONTOPEDIATRÍA
”Rama de la odontología que se ocupa del crecimiento, el desarrollo y las enfermedades dentales de los niños, así como de su tratamiento desde el periodo neonatal hasta la adolescencia” (Gil).
Dentro de la Odontología existen varias especialidades como la Odontopediatría, la cual es la encargada de la salud dental del niño desde su infancia hasta su adolescencia, mediante la prevención, promoción y tratamientos en caso de existir algún daño en las piezas dentarias o tejidos de sostén.
También se encarga de detectar posibles anomalías en la posición de los maxilares o dientes.
La odontopediatría nos permite conocer fases de la medicina pediátrica, como dominar la patología bucal, conocer el crecimiento y desarrollo de la cavidad bucal de los pacientes niños, comprender las necesidades emocionales y psicológicas de los niños y sus procesos de cambio emocional y maduración.
Evalúa y trata al paciente, no al diente.
Los odontopediatras deben ganarse la confianza y la colaboración del niño, efectuar el tratamiento más adecuado a las necesidades individuales, prevenir la aparacición de alteraciones futuras, modificar y conducir la actitud del niño, padres o cuidadores, para desarrollar una actitud positiva frente al tratamiento y promover la salud oral en el futuro.
El éxito de la odontopediatría no depende solamente de las técnicas del profesional o estudiante, sino también de la capacidad de mantener y lograr la colaboración del niño. La gran mayoría de los niños son cooperadores, es reto es cuando no lo son, lo que implica realizar una modificación y control de la conducta. Son varios los factores que puedeninfluir sobre las actitudes de los niños en la odontología y su conducta en la clínica. El manejo de contingencia, especialmente el uso del refuerzo positivo, es muy útil en la modificación de la conducta.
Debemos tener en cuenta lo importante que es la primera visita al dentista. Según esta experiencia, será la respuesta de los niños frente a atenciones posteriores, incluso cuando sea adulto.
La principal diferencia entre la Odontología y la Odontopediatría en el tratamiento de caries, es la presencia de los dientes temporarios o de leche en niños, lo cual hace que el tratamiento cambie, ya que las lesiones ocurridas en la dentición temporal podrían repercutir en su sucesor, que es el diente permanente.
Por otro lado, los niños no son adultos jóvenes a los que les puede decir ome asiento y abra la boca, con ellos hay que trabajar la conducta de acuerdo a la edad que tengan.
Los niños es general no son capaces de realizar la higiene diaria dental óptima, por ello es deber y obligación de los padres realizarla. Está más que demostrado que la higiene diaria contribuye a una gran disminución de padecimiento de enfermedades bucodentales. Si el niño no tiene el hábito de cepillarse los dientes, se debe analizar a los padres, en muchos casos ellos tampoco lo tienen y la misión y tarea del odontopediatra es empezar con ellos.
La situación odontológica es singular, nunca se repite de la misma manera, juegan roles muy importantes los padres o acompañantes y por supuesto el odontólogo. Influye mucho las vivencias anteriores que cada uno haya podido tener, de esto dependen los tipos de abordaje que se les de a los niños con la finalidad de mantener al paciente sano.
La reflexión sobre conductas que puedan dificultar o impedir la atención odontológica orienta la búsqueda en otras disciplinas, por ejemplo la psicología concede al odontólogo una visión diferente que permite comprender, reparar y mantener la salud del niño sin aumentar tensiones para ninguno de los protagonistas. Saber qué les puede estar pasando a los chicos en las distintas edades, favorece a entablar una relación más ajustada con nuestros pacientes. También es necesario tener una idea de los conceptos que pueden captar y entender los niños en cada edad, para comunicarnos con ellos de modo que puedan comprender los pasos a seguir en el tratamiento. El niño está construyendo su personalidad, desarrollando su psiquismo, su capacidad intelectual y afectiva, va conociendo los códigos de la sociedad, adquiere nuevas habilidades en cada etapar de crecimiento. Experimenta nuevas formas de interactuar a medida que se van insertando en la sociedad . En la adolescencia se van ajustando los rasgos que definen a la persona y hay factores nuevos que comienzan a entrar en escena.
CONSIDERACIONES SOBRE LA CONDUCTA EN LA CONSULTA ODONTOLÓGICA :Un niño equilibrado intelectual y emocionalmente establecerá una relación de confianza con el profesional al encontrar en su entorno algunos elementos de su interés y nivel de expresión. Dibujar, por ejemplo, es para el niño una forma de comunicarse, de mostrar sus sentimientos y también la forma en que percibe su entorno.
La atención que el profesional le brinde como persona, compartiendo intereses, hobbies, héroes de TV. o deportivos o habilidades como la computadora y juegos electrónicos, humaniza la relación, la hace más cercana, se vuelve más realista y por lo tanto más tranquilizadora de la ansiedad que lo desconocido genera.
A esta edad, puede ser que, el niño visite por primera vez al odontólogo, las experiencias anteriores determinarán su conducta actual e influirán en la relación con el profesional sobre todo en el primer contacto, aún en niños sin perturbaciones emocionales importantes.
Todos los niños son curiosos y necesitan saber, las explicaciones deben ser sencillas pero completas. Los términos utilizados de lenguaje cotidiano, apoyados por la visualización de los objetos y material y de la manipulación, igualmente es muy importante no "infantilizar" inútilmente el lenguaje empleado. Esto calma la ansiedad, tanto se trate de la primera vez que concurre a la consulta o que ya lo haya hecho, aunque en estos casos lo nuevo puede ser el profesional y su consultorio.
Motivar a un niño en la consulta implica un cierto tiempo, paciencia y adecuación de acuerdo con la descripción psicológica del perfil del niño en esta etapa. Es necesario tomar en cuenta que no se aprende de una vez y para siempre.
Es necesario repetir las explicaciones y las demostraciones ya que existen los olvidos, las confusiones o malos entendidos, creados generalmente por la ansiedad.
Este niño puede comprender el plan de tratamiento, el horario y está en condiciones de responsabilizarse por él mismo.
Cuando el niño no responde a la motivación y no colabora, impidiendo que se realicen maniobras odontológicas adecuadas, cuando hay miedos exagerados a la: turbina, anestesia, exodoncias, endodoncias, etc., o presenta shocks emocionales posteriores a intervenciones de urgencia y hábitos bucales negativos como succión del dedo, se pueden considerar conflictos emocionales importantes para prever una posible derivación al gabinete psicológico.
Es obligación del odontopediatra enseñar al niño, los hábitos bucales positivos que están relacionados con la higiene, alimentación y todo lo que hace a un correcto cuidado de la salud bucal. El niño, dadas las características de curiosidad intelectual típicas de esta etapa, recibe encantado estas explicaciones y a la vez se convierte en un agente de salud, al comentarlas con su familia y compañeros.

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